La División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Unidad Azcapotzalco convocó en días pasados a 15 universidades del país a un evento donde se mostraron las herramientas de animación gráfica más sofisticadas del momento y de aplicación tanto en las disciplinas de la arquitectura, los diseños gráfico e industrial, como en la ingeniería y las ciencias básicas, sociales y humanísticas.

Hubo referencia a imágenes muy conocidas en el ámbito publicitario, cinematográfico y televisivo, ya que, ciertamente, la industria del entretenimiento ha hecho el uso más espectacular y masivo de la animación digital. Y aunque esta apareciera alejada de la educación y la ciencia, no es así. Su presencia es también fuerte en la medicina, la astronomía, la ingeniería, la arquitectura, la matemática, la química, la física, etcétera. En tales campos ha resultado de gran utilidad la recreación de situaciones y procesos diversos empleando la llamada realidad virtual.

La combinación de varios medios de comunicación visual y auditiva teniendo como plataforma de operación a la computadora, es lo actual en la educación de los países desarrollados. La tendencia mundial apunta a una introducción significativa de estos adelantos incluso en las instituciones educativas públicas de los países menos desarrollados.
Es claro que las condiciones económicas de las universidades del tercer mundo imponen límites al empleo de estos recursos en el aprendizaje, mas no es así en la investigación científica. De hecho, la UAM en las unidades Azcapotzalco e Iztapalapa ya dispone de tecnologías de animación Silicon Graphics, de las más evolucionadas, y pronto introducirá las ElectroGig, de origen europeo.
El interés en tal demostración evidencia que las instituciones de educación superior del país seguirán incorporando los avances de la informática no sólo para simplificar y agilizar sus funciones administrativas, sino también para aplicar nuevas formas de aprender, aumentar el acceso a la información e investigar.
Del mundo computarizado actual muy pocos están al margen, de modo que las universidades deben
servirse de este recurso para cumplir con mayor calidad sus funciones, aunque por ahora les cueste caro
Tomado de Ultimas Noticias de Excelsior del 20 de junio de 1995